Caso Candela y expertos post-mortem

Ayer, en medio de la bronca por la muerte de Candela, escribí un tuit que molestó a algunos:

“TV #periodismo miserable: ahora todos saben con lujo de detalles lo que hicieron los asesinos de Candela. Dan verguenza #justiciaparaCandela ”

Una colega se molestó, pensando en un ataque general a la prensa. Hago entonces una claración más amplia de la que le hice ayer.

Me molestan mucho los periodistas “culo pesado” que no se mueven de las redacciones, que no gastan los zapatos buscando pistas en la calle, y que creen que todo se resuelve buscando material en internet.
Son los que aportaron poco y nada en el caso Candela, pero que luego de su muerte se dedicaron con lujo de detalles a hacer informes haciendo uso y abuso de Google Earth y de las animaciones en 3D. Esto se vió ad nauseam en los especiales de televisión.

Me hicieron acordar al caso Pomar donde hubo quienes, basándose en la filmación de un peaje, imaginaron un padre maltratador que había hecho desaparecer a su familia. Y que luego, cuando aparecieron los cadáveres de la familia en una curva peligrosa de la ruta, conocida como tal por los vecinos de la zona, no supieron dónde esconder la vergüenza.
“Hacemos rastrillajes” dijo la Policía. ¿Alguien lo verificó? ¿Algún periodista vio, aunque sea de lejos, si eso era verdad? No.

Hace años, cuando Telerman era intendente de la Ciudad de Buenos Aires, escuché un reportaje al director de la recién inaugurada línea de atención por maltrato familiar. El funcionario describía las bondades del nuevo servicio, y el periodista se admiraba.
Ahí hubiera quedado la cosa, si semanas después un amigo no hubiera tenido que llamar a esa línea para denunciar a una vecina que maltrataba a su hijo. No le tomaron la denuncia telefónica ni en ese servicio, ni en la comisaría de su barrio. Tuvo que ir a hacerla a Tribunales. Allí, la persona que lo atendió le dijo que en ambas instancias anteriores deberían haber tomado la denuncia. La distancia entre lo que dijo el funcionario en la entrevista y lo que pasaba en la realidad era abismal. Pero el periodista en cuestión jamás chequeó si lo que le describían era real. Demasiado esfuerzo…

Otro caso: hace poco hubo un accidente de tránsito en el que hubo varios heridos. El locutor de un noticiero de televisión dijo que la “combi” en cuestión no estaba habilitada (las famosas combis truchas) y que el vehículo tenía unas 20 infracciones de tránsito. Hubiera sido interesante saber cómo su dueño seguía manejando, y quizás se podría haber hecho una investigación sobre la cadena de corrupción que permite que estas cosas pasen. Pero no, hicieron un informe refritado sobre las “combis truchas”, usando texto en off e imágenes de archivo. Tan cómodo como inútil socialmente.

Estas son las cosas que me dan bronca.

A.T., 01/09/11

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Acerca de Alejandro Tortolini

Docente, investigador, curioso empedernido.
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